Entras al supermercado y empiezas a escuchar esa música tan característica que reconoces con los primeros acordes.

¿Casualidad? ¡¡No!!

Es una de las múltiples estrategias de marketing emocional que tienen los supermercados para influenciar en los clientes.

El hilo musical que tienen instalado en las tiendas no es por casualidad, sino que los sonidos y las melodías que suenan tienen una parte muy preparada y estudiada por parte de la dirección

Y es que, la música que se oye durante nuestra estancia en las tiendas, según su tono y estilo de música puede modificar nuestras conductas a la hora de comprar y nos hace más influenciables para adquirir ciertos productos, logrando que las ventas en la tienda se vean beneficiadas.

Ritmo de la música. 

Una melodía con ritmo rápido hacen que los clientes vayan más rápidos por el establecimiento, sin detenerse tanto en mirar productos.

Mientras tanto, una música lenta o ritmo suave hace que el comprador se detenga más, provocando que se fije más en características de productos.

Por lo tanto, el ritmo afecta a nuestras compras, haciendo que sean impulsivas o calculadas. 

El volumen de la música

Otro de las factores que modifican nuestro comportamiento en las tiendas, es el volumen de la música. Un sonido alto nos hace desconectar y no prestamos tanta atención a los precios reflejados en la tienda, incluso invita a comprar de forma impulsiva.

Por otra parte, una melodía a bajo nivel nos relaja y hace que nos sintamos más en armonía permitiendo comprar con más tranquilidad y sin prisas, permitiendo que acabemos comprando algún producto que no teníamos previsto comprar.

Música diferentes para franjas horarias

Si habéis comprado a diferentes horas, os habréis dado cuenta que la música es diferente a la de otras horas.

Después de todo, es una de las políticas que tienen los establecimiento, modificar la música que hay entre las horas “más concurridas” y los momentos con menos clientes..

Cuando hay menos clientes, una música lenta invita a mirar productos con más calma permitiendo que nuestras emociones se abran y provocando a conectar con esos sonidos relajantes provocando que, el número de productos comprados aumente de forma considerada.

Sin embargo, una música rápida ante mayor afluencia de gente permite agilizar compras y obligar a compras compulsivas.

 

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